domingo, 27 de agosto de 2017

COMPORTAMAIENTO

¿Y si la música fuera central en la escuela?

En los últimos años varios estudios muestran los beneficios de aprender a tocar un instrumento en la niñez. En algunos países nórdicos, esto es parte esencial en el desarrollo de los chicos.
Según varios estudios, mejora las habilidades matemáticas.
 El Mercurio/GDA27 ago 2017
Cuando cursaba primer año de liceo Ana Leiva (21) se enamoró del cello. Fue en taller de música de su colegio, donde pasó a formar parte de la orquesta del establecimiento. Después de las clases regulares, sus integrantes tenían lecciones particulares y un ensayo semanal para repasar el repertorio grupal. "Pasó a ser mi segunda prioridad después del colegio", dice. "Te enseña a relacionarte y a compartir con los demás. Y uno empieza a asimilar la frustración: como es un proceso de años, la música te va desarrollando la paciencia y disciplina. Y yo veía que me ayudaba mucho en otras áreas".
Además, Leiva encontró su vía de escape a un entorno social precario. Gracias a la orquesta viajó por primera vez en avión y sus presentaciones cubrieron desde las poblaciones más peligrosas de Iquique hasta zonas rurales del Sur. Hoy cursa tercer año de Licenciatura en Música en la Universidad Católica de Chile y rescata los múltiples beneficios de aprender a tocar un instrumento. "Yo pude ver cómo a mis compañeros de la orquesta les empezó a ir mejor en lo que tenían problemas, como matemática, porque se desarrolla una disciplina", señala. "Y no es un desarrollo obligado y latoso. Es algo que ejecutas por gusto".
La profesora de esta joven cellista e ideóloga de la orquesta fue Ximena Valverde, una docente de música. En vez de seguir los rígidos métodos de la academia, Valverde —quien hoy cursa un doctorado en España— decidió innovar en sus clases para acercar la música a sus alumnos. Una de sus ideas fue estimular la creación a través del estilo favorito de sus estudiantes: el reggaetón. "Trabajábamos los textos. Ya no vamos a hablar de sexualizar a la mujer, sino de las problemáticas sociales", dice. "Los chicos expresaron sus sentimientos y emociones a partir de su propia música".
En sus clases, Valverde pudo comprobar in situ los beneficios de este tipo de enseñanza. "Lo que logramos, al final, son estudiantes más creativos y expresivos, lo que es tremendo en un liceo de Alto Hospicio", un área con los más altos índices de pobreza del país, apunta. "Hay indicadores cuantitativos que dicen que la educación musical mejora los niveles de autoestima y de trabajo en equipo".

Música para el cerebro.

En los últimos años distintos estudios muestran que aprender a tocar un instrumento en la infancia contribuye al desarrollo cerebral de los niños. Esta práctica permite desarrollar una "distinción neurofisiológica" de ciertos sonidos, los que ayudan en la alfabetización y pueden traducirse en mejores resultados académicos. "Tocar un instrumento en la infancia afecta el procesamiento de sonido en el cerebro", dice Nina Kraus, profesora y neurocientífica de la Universidad de Northwestern de Estados Unidos. "El procesamiento del sonido es importante, no solo para la música, sino para la comunicación en general, por ejemplo, a través del habla".
En 2014 Kraus lideró un estudio que concluyó que, para aprovechar los beneficios cognitivos de una clase de música, los niños no deben ser meros espectadores, sino que involucrarse de forma activa. Midiendo las respuestas cerebrales de un grupo de niños de bajos ingresos de Los Ángeles (California) , se demostró que los que tocaban instrumentos tenían un mejor procesamiento neuronal que aquellos que solo apreciaban la música. "Cuando tocan un instrumento, se activan las redes sensoriales, cognitivas y de recompensa", dice.
En la última década, una serie de estudios han establecido que la práctica instrumental también puede ser una defensa adicional a la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo. Dos de ellos fueron conducidos por la neuropsicóloga clínica estadounidense Brenda Hanna-Pladdy: en el primero, dividió en grupos a 70 adultos sanos, de entre 60 y 83 años, y determinó que los músicos que habían tocado un instrumento por diez años o más marcaban los puntajes más altos en memoria no verbal y visuoespacial. En el segundo, evaluó la edad de adquisición musical y su impacto cognitivo. "Los individuos con una edad de adquisición anterior a los nueve años tuvieron puntuaciones más altas en la memoria de trabajo auditiva, en consonancia con períodos sensibles de desarrollo del lenguaje", dice la investigadora.
Según los expertos, los beneficios de la práctica instrumental van desde cosas simples, como el desarrollo de la psicomotricidad de los niños, hasta otras más profundas, como el desarrollo del pensamiento creativo. "No es solo desde la perspectiva artística, sino que desde la resolución de problemas: cómo un chico, con su instrumento musical, es capaz de descubrir caminos de resolución, por ejemplo, para la ejecución de cualquier tipo de repertorio", afirma Óscar Pino, musicólogo y profesor de música. "Te autoafirmás como persona, porque adquieres una forma de expresarte nueva que se complementa con las formas tradicionales en las que te relacionas con el mundo o tus pares. Y, tratándose de niños, eso es muy importante".

Los países nórdicos.

Uno de los países que tiene a la música como un eje importante de su educación es Finlandia. En su educación general, que es gratuita, la música es una asignatura obligatoria de primero a octavo grado, con una clase semanal. En noveno grado se convierte en electivo y, entre décimo y duodécimo grado, hay un curso obligatorio de música. Sus contenidos son fijados por el Consejo Nacional de Educación y los profesores gozan de mucha autonomía para determinar los materiales y métodos específicos de su enseñanza.
"Yo diría que la educación musical todavía tiene un rol importante en la educación finlandesa, a pesar de que las horas de música han sido poco a poco reducidas", dice Marja-Leena Juntunen, profesora de Educación Musical en la Academia Sibelius de la Universidad de las Artes de Helsinki. "Es considerada una parte esencial de la educación general, una asignatura que apoya el crecimiento holístico y comprensivo de un niño. Tiene un importante rol en su crecimiento, especialmente en los primeros años".
En el sistema de educación artística extracurricular destaca la Asociación Finlandesa de Escuelas Musicales. Activa desde 1956, esta entidad posee 97 escuelas y conservatorios repartidos a lo largo del país, con más de 60 mil alumno. Allí, los estudiantes son instruidos para dominar un instrumento principal y saber de teoría musical, composición, historia de la música, tecnología musical y tocar en ensambles y orquestas. "Los niños son aprendices activos al hacer, experimentar y descubrir cosas", dice Timo Klemettinen, director de la Asociación de Escuelas Musicales en Finlandia y Europa.
Otro país nórdico con un fuerte acento en la educación musical es Suecia. Su modelo de escuelas municipales de música fue fundado en la década del 40, pero no fue hasta los 60 que se esparció rápidamente. Su objetivo general era darles a las nuevas generaciones la oportunidad de tocar un instrumento o cantar, sin importar sus antecedentes culturales o sociales. En la actualidad, existen 283 de estas escuelas en los 290 municipios del país nórdico, las que suman 230 mil alumnos. En los colegios "convencionales", en tanto, la educación musical es obligatoria hasta los 16 años de edad y, en la secundaria superior, los alumnos pueden elegir el "Programa de Estética", donde optan entre música, artes visuales y teatro, entre otras disciplinas.

Mejora la repuesta cerebral y lenguaje.

Tocar un instrumento musical fortalece las conexiones entre los dos hemisferios del cerebro en niños, pero solo si los chicos practican de forma persistente. Según un estudio publicado por la revista Scienceel año pasado y divulgado en el encuentro anual de la Cognitive Neuroscience Society de Estados Unidos, dedicada al desarrollo de la investigación de la mente y el cerebro, la práctica musical reforzaría las conexiones neuronales, aumentando en un 25% el llamado cuerpo calloso, que es la parte del cerebro (formada por un conjunto de axones que conecta los dos hemisferios cerebrales.
La instrucción musical en los alumnos más pequeños ha tenido grandes resultados. Por ejemplo, tras dos años de educación musical los alumnos de corta edad tenían, según un estudio difundido por el diario español Abc, respuestas cerebrales más sofisticadas y un lenguaje más desarrollado que otros estudiantes que no habían recibido esta formación.
La audición musical guiada estimula el desarrollo de un conjunto de capacidades motoras en los más pequeños, que se ven incrementadas una vez el niño comienza a tocar un instrumento. La particularidad del estudio de un instrumento, con sus rutinas y ejercicios, ayudan a interiorizar y desarrollar una capacidad de coordinación que difícilmente se puede desarrollar de otra manera, señaló la misma investigación.

martes, 4 de julio de 2017

MARADONA DESCONTROLADO EN RUSIA


La salud en clave 3D UNA GENIALIDAD

CIENCIA

La salud en clave 3D

Tres estudiantes mexicanos diseñaron un material sintético capaz de regenerar huesos dentro de estructuras generadas mediante una impresora 3D, a partir de un modelo matemático que representa cómo las células actúan para generar tejido óseo.
Foto: Pixabay
EFE y EL TIEMPO/GDA04 jul 2017
"Consiste en generar estructuras conocidas como andamios; son casas para las células que sirven como soporte para que puedan construir hueso dentro de las mismas", señaló Irving Fernández Cervantes, uno de los miembros del equipo.
Una impresora 3D se encarga de dar forma a estas estructuras, que mediante una cirugía se implantan en la parte del hueso dañado y en 28 días se ha comprobado que el material es reabsorbido por el cuerpo y el hueso queda regenerado.
"La genialidad es que este material está diseñado a partir de un modelo matemático que representa cómo se regenera el hueso", dijo Fernández, del Centro de Investigación Científica de Yucatán. Ello permite realizar los procesos de generación de material en masa y reduciendo los costos hasta en 60%.
El material sintético utilizado ya ha sido probado en roedores con éxito, demostrando ser compatible con el tejido vivo. El alcance de este proyecto vendría a revolucionar el modo en que actualmente se tratan las fracturas, indicó Brenda Lizbeth Arroyo Reyes, egresada de la Licenciatura en Biología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y miembro del equipo de trabajo.
De acuerdo con Arroyo, este método podrá ser usado "si hay algún tipo de fractura, ya sea de tercer grado, donde el hueso se ve comprometido, en lugar de ser sustituido por algún tipo de metal que a los dos años ya no sirve o ya se oxidó".
"Este material ayudaría a reconstruir ese hueso y en lugar de tener un implante tendrías tu propio hueso", ahondó. El proyecto, titulado "Procesamiento de biomateriales compositos con morfología de tejido óseo por medio de impresión 3D" ha sido reconocido por la Academia de Ingeniería de México y la Fundación UNAM A.C. con el Premio Javier Barros Sierra 2017.
Este galardón tiene el objetivo de apoyar a estudiantes mexicanos de instituciones educativas de nivel superior del país para que pongan en marcha propuestas de solución a asuntos relevantes de la realidad mexicana.
La tercera integrante del equipo ganador fue Patricia Victoria Pérez Luna, de la carrera de Ingeniería de Materiales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Después de tres años de trabajo ahora los estudiantes buscan la certificación del material por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para seguir su investigación con animales de talla más grande hasta finalmente poder aplicarlo en humanos.

Novedad.

Aunque es una práctica adoptada hace varios años, ver salir de una impresora una prótesis o un dispositivo médico sigue generando asombro en quienes lo presencian por primera vez. Ahora imagine que en tan solo unos años se masifique la impresión de órganos o huesos a partir de manufactura aditiva o, el nombre con el que se ha popularizado, impresión 3D.
La capacidad de imprimir figuras volumétricas adaptadas a lo requerido por la persona es ideal para las necesidades del sector salud. Un referente de ello son las órtesis (aparatos externos para insertar en los zapatos y corregir formas de caminar) y prótesis personalizadas de la Fundación Give Me Five.
Desde 2009, estos productos a la medida han sido donados a más de 60 beneficiarios. El director de Give Me Five, Christian Silva, afirma que estas ayudas técnicas para personas con algún tipo de discapacidad son posibles gracias a los conocimientos en impresión 3D de la Corporación Fabrilab.
Otra aplicación es la desarrollada recientemente por el odontólogo Christian Salazar. Tras escanear los dientes, procesa la información y digitaliza impresiones. Posteriormente crea coronas o puentes con el apoyo de una impresora 3D asistida por un robot.
De acuerdo con Antonio Cruz, director del programa de Ingeniería Biomédica de la Universidad del Rosario y la Escuela de Ingeniería Julio Garavito (Colombia) la fase "más fascinante" será en los próximos años, con la llegada de la bioimpresión. "Está aún en fase de experimentación; su objetivo es la impresión de órganos utilizando como tinta las células humanas, específicamente células madre".
Se trataría de replicar partes humanas, como las manos, a partir de materiales biológicos y sintéticos a fin de brindar un mayor rango de posibilidades de retroalimentación de las prótesis junto con el sistema nervioso del paciente y así mejorar mucho más la calidad de vida de las personas que han perdido una parte de su cuerpo.
Para darle un impulso a esta tendencia, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en ingles) crearon el sitio web 3dprint.nih.gov, en el cual se encuentra disponible material educativo gratuito sobre la impresión y la bioimpresión 3D.

miércoles, 28 de junio de 2017

martes, 20 de junio de 2017

CIENCIA

NASA descubrió diez posibles planetas con condiciones de ser habitables

De los aproximadamente 50 cuerpos detectados por Kepler con condiciones de ser habitables por su tamaño y potencial presencia de agua en estado líquido, más de 30 han sido identificados como tales.
Composición artística del telescopio Kepler. Foto: Reuters
EFElun jun 19 2017 17:44
La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) informó este lunes que su telescopio Kepler descubrió 219 posibles planetas, de los cuales 10 tienen el tamaño de la Tierra y orbitan a una distancia de una estrella que permitiría la existencia de agua si se tratara de un cuerpo rocoso.

Por medio de un comunicado de prensa, la NASA detalló este nuevo hallazgo en la investigación de los exoplanetas, que son aquellos planetas que se encuentran fuera del sistema solar.

El catálogo de exoplanetas de la NASA localizados por el telescopio Kepler asciende a 4.034 posibles candidatos, de los cuales 2.335 han sido ya identificados como exoplanetas.

De los aproximadamente 50 cuerpos detectados por Kepler con condiciones de ser habitables por su tamaño y potencial presencia de agua en estado líquido, más de 30 han sido identificados como tales.

"El conjunto de datos del Kepler es singular, ya que es el único que contiene un ceso de estos 'casi análogos de la Tierra': planetas con aproximadamente el mismo tamaño y la misma órbita que la Tierra", dijo hoy el científico del programa Kepler en la División de Astrofísica de la NASA Mario Pérez.

"Entender su frecuencia en la galaxia ayudará a orientar el diseño de las futuras misiones de la NASA para imaginar otra Tierra", añadió.

El telescopio Kepler rastrea el espacio en busca de nuevos planetas captando la diminuta caída en el brillo de una estrella que sucede cuando un planeta se cruza en su camino.

Se trata de la octava difusión de datos del Kepler en sus primeros cuatro años de misión.

"Este catálogo cuidadosamente medido es la base para responder directamente una de las preguntas más cautivadoras en la astronomía: ¿cuántos planetas como la Tierra hay en la galaxia'", señaló la investigadora del Kepler en Instituto SETI Susan Thompson.

Los hallazgos del Kepler han permitido avanzar en numerosos estudios como el que clasificó los planetas pequeños en dos grupos por sus características: los rocosos, al estilo de la Tierra; y los gaseosos, con un tamaño algo menor al de Neptuno.